Por José Salem
Paradiso. 164 páginas.

Lanzado a escribir una vez más, autor de novelas, relatos y poesías, José Salem pone sobre el mantel los aconteceres de la vida misma. Una existencia atravesada por experiencias no siempre gratas, o mejor dicho, mayormente grises, con cierto regusto amargo.

El autor decidió dividir su nueva obra, titulada Donde la vida nos lleva, en tres partes, a las que nominó con colores: azul, rojo y ocre. Tal vez en aquella frase que soltó durante un reciente reportaje, en el cual explicó que “los colores iluminan la escritura”, esté escondida la razón por la cual le dio esa tintura a su libro.

Podemos suponer que su paleta cromática, la temática de los cuentos, se nutre de las experiencias que Salem recoge en su vida entre Buenos Aires y París. Son historias donde sobresale el detalle, la minuciosidad descriptiva como condimento de argumentos variados.

Es dable remarcar también que en buena parte de los textos se vuelve al desenlace sorpresivo, al remate inesperado como método narrativo. El viejo instrumento literario que cautiva y lleva al lector, ansioso, hasta el último párrafo, conserva plena vigencia.

Entre cada una de las partes, dividas por colores, ya lo dijimos -azul, rojo y ocre- se produce también un salto en el narrador, que pasa con plena comodidad de la primera a la tercera persona, ida y vuelta. Salem maneja estos recursos con destreza y parece sentirse cómodo variando el foco del relato. Porque hay cosas que se cuentan mejor de una manera, y otras, de otra.

El cuento, ese género que tanto se ha cultivado en el campo de las letras, resabios ancestrales que remiten a historias alrededor del fuego, aunque no siempre bien valorado, se hace presente aquí una vez más. Está tan vivo como siempre y autores como Salem mantienen la hoguera encendida.

FUENTE: LaPrensa