Por Odon von Horváth 
Nórdica Libros. 160 páginas

El dramaturgo y novelista austríaco de origen húngaro Odon von Horváth (1901-1938) murió a causa de un accidente a corta edad en el período entre guerras. No pudo ver el horror de la Segunda Guerra Mundial desplegado en toda su dimensión. Pero sí vislumbró como pocos el plano inclinado sobre el que se deslizaba Alemania hacia una degradación material y espiritual durante la emergencia del nazismo. Un hijo de nuestro tiempo, escrita en 1937 y que ahora recupera Nórdica Libros, es precisamente un retrato de ese país y de cómo se produjo el progresivo abrazo del nazismo.

Horváth, considerado uno de los grandes pero olvidados escritores del siglo XX, nos presenta a un joven sumergido en la mendicidad, a quien el hambre atenaza y hasta fuerza a robar comida, y que encuentra en el Ejército, más que una tabla de salvación, un horizonte nuevo y despejado donde cree recobrar al fin el sentido de su vida.

Narrada en primera persona por ese joven que nos participa de su diálogo interior, asistimos a la creciente mímesis del soldado con el lenguaje y las consignas militares de suficiencia y de grandeza, de prepotencia y de odio, mientras seguimos sus pasos desde la rigidez de los cuarteles y las recreaciones de fin de semana, hasta la primera campaña bélica en la que participa, que la traductora Isabel Hernández identifica con el País Vasco.
Una herida que sufre en esa campaña lo dejará fuera de la milicia y de sus privilegios, y el retorno a su condición del origen abrirá en él preguntas que desestabilizan su anterior seguridad.

La maestría de Horváth está en la forma en que utiliza ese monólogo interior para contar la evolución del protagonista que de pronto ya no encaja en el ambiente. El autor, que utiliza la llegada del invierno como metáfora del cambio de contexto, opone la masificación a la que lleva el régimen con la conciencia del individuo, donde surgen una y otra vez reminiscencias de una fe que la ideología no ha logrado aplastar por completo y destellos de luz que provocarán su lento despertar.

Por: Agustín De Beitia / La Prensa