Versiones Desde Casa es un trabajo compuesto de ocho canciones propias en formato acústico y grabadas a la distancia, que la banda realizó durante los meses de cuarentena.

A lo largo de sus más de 30 años de carrera, Las Pelotas ha llegado a presentar 18 álbumes entre grabaciones de estudio, shows en vivo y recopilaciones. A principios del 2020, antes de que el confinamiento llegara a la Argentina, presentaron Es Así, álbum compuesto por 10 tracks entre los que se encuentran “Mira”, “Ya Lo Sabes” o “Díselo”, entre otras, que aún no pudieron presentar formalmente en un show.
A lo largo del año, afectado por el confinamiento, el grupo estuvo trabajando desde sus casas para traer un nuevo disco: “Versiones…”.  Sobre esto hablamos con la voz y guitarra, Germán Daffunchio, y con la bajista de Las Pelotas, Gabriela Martínez.

¿Grabar es la mejor manera de estar activos en este contexto?

Germán Daffunchio: Claro que sí. Es una forma de mantenerse activo y vivo, si no te aplasta la realidad.

Gabriela Martínez: Es una forma de atravesar esta pandemia tan compleja, en la que habíamos quedado todos tan aislados y de poder compartir, estar cerca y despejar la cabeza de todo lo que pasó.

¿Se ha emparejado el nivel de audio que se puede lograr desde las casas a un estudio profesional?

G.D.: Que el disco sea acústico es una consecuencia de los desafíos que teníamos que enfrentar para hacer el proyecto. Gustavo no podía grabar la batería con muchos micrófonos.
Que el audio esté bien, también quiere decir que algo aprendimos con los años.

G.M.: Somos bastante obsesivos con el sonido. Y como decía Germán, a través de los años y de los discos hemos ido aprendiendo a identificar qué es lo que queremos buscar, y tenemos más claro cómo llegar a ese objetivo, que antes quizás perdíamos mucho tiempo en eso… o bueno, quizás tampoco teníamos una buena guitarra acústica.

También escuchamos otros sonidos como arpas…

G.D.: En “Víctimas del cielo” el arpa la grabó Soni en su casa y nada más, es todo magia lo nuestro (ríe).

¿Qué opinás Germán de esta generación nueva que hace música con elementos tecnológicos?

G.D.: Cuando éramos chicos con Ale [Alejandro Sokol], usábamos grabadores: tocábamos y grabábamos arriba de lo anterior. Ahora es mucho más fácil poder hacerlo. Hoy ser artista, dedicarte a ser músico, es otra cosa, de todas maneras, podés tocar sobre bases pero tenés que tener talento y un gran espíritu de lucha y sacrificio. 

¿Qué tan presente lo sintieron a Sokol durante el armado del álbum?

G.D.: ¿Por qué pensás que está presente? En realidad, una persona que se fue de este mundo te aparece en cualquier momento no solo cuando estás grabando. Si la pregunta refiere a la selección de temas, fue una cuestión más emocional y espontánea que otra cosa. Buscamos a ver que temas nos caían mejor para reversionarlos por una cuestión netamente de gustos. Hay temas más fáciles de elegir porque son más fáciles de reversionarlos y otros que no. El único tema que agarramos de la época de Ale es “Bombachitas rosas”, que en una época hacíamos una versión parecida a la que sacamos pero la hacíamos cargando al mismo tema, imitando a Julio Iglesias. A esa canción le hacíamos cualquier cosa, según el estado de ánimo. La que presentamos ahora, es una versión te diría de cuarentena, porque si algo representa “Bombachitas…” en los shows es un momento en que la gente explota y salta y se crea toda esa cosa. Entonces, esta versión es para escucharlas entado, tiene más melancolía y con otro fondo de la original.

G.M.: Respecto a la elección de los temas, creo que lo único que teníamos claro es que no fuesen canciones del último disco porque no había ni llegado a presentarse; es como que estábamos compitiendo con nosotros mismos, de hecho, ya es extraño lanzar un disco cuando todavía no se presentó el otro.

¿Cómo se vinculan este y su álbum anterior a la hora de armar lo que será su show en vivo?

G.M.: En realidad, teníamos preparado un set acústico para el show de abril, estábamos en el armado de hacer una parte acústica.

G.D.: Igualmente es una visión muy optimista pensar en presentar el disco, porque me parece que todavía falta mucho tiempo para poder pensar en un mundo más o menos parecido al que teníamos, al menos al nivel de un show con gente pudiendo saltar delante nuestro. 

¿Los shows que ya se hacen en España o Estados Unidos son la antesala de lo que sucederá pronto en Argentina?

G.D.: Ojalá, esperamos algún día volver a tocar, después veremos cómo armamos. Hay muchas ganas acumuladas, imagínate: cuando estuviste toda tu vida tocando y de golpe nos encontramos recluidos sin poder hacer nada.  Por eso el disco es una gran terapia que hicimos como banda en la que nos entretuvimos desafiándonos a nosotros mismos. Además, de la misma manera que fue una terapia para nosotros buscamos que fuera una terapia para los que están encerrados en sus casas. Sobre el show, seguramente la parte acústica que teníamos pensada para tocar en el Hipódromo ahora es mucho más grande, y ahora… va a ser más difícil elegir los temas (ríe).

¿Como banda le encontraron algún aspecto positivo a este parate?

G.D.: Lo de descansar y bajar un cambio puede ser que te haga bien los primeros tiempos para no deprimirte. El viaje interno de cada uno lo tuvimos los primeros meses pero después llegó un momento que la realidad te aplasta. Te empieza a trabajar la cabeza, porque ¿de qué vivimos? Necesitamos tocar, es la fuente de alimento de un montón de familias.

Por Santiago Torres (para Billboard)