Por Marco Missiroli
Duomo Ediciones. 269 páginas

El deseo, la imperiosa necesidad de saltar el cerco y salirse de lo oficialmente constituido puede tornarse un sentimiento difícil de manejar en todos los órdenes de la vida. Pero cuando se habla de relaciones de pareja, como la que el escritor italiano Marco Missiroli plantea en Fidelidad, pues entonces las cosas se vuelven aún mucho más complejas.

La vida de Margherita y Carlo, en la ciudad de Milán, discurría casi con la misma intensidad y la misma abulia que la de buena parte de sus conocidos. El arrastre de las frustraciones y cierto cansancio e incomprensión mutua los llevaron a buscar desesperadamente una vía de escape.

En una novela urbana, con aires de city tour y diálogos que fluyen con comodidad, se presenta el dilema: satisfacer el deseo sexual y luego olvidar, o reprimirlo y quedar para siempre atrapado en su embrujo. Los protagonistas intentarán dirimir este misterio.

De manera paralela se irán tejiendo otras historias, con personajes secundarios que giran como satélites de segundo orden en derredor de la vida de Margherita y Carlo. No sólo ellos están azotados por sus tribulaciones, también el otro o la otra sufre los avatares de una vida signada por la incertidumbre.

El disparador de esta búsqueda, de este transitar por relaciones paralelas, tiene como origen lo que ambos califican como “un malentendido” ocurrido en el baño de la Universidad, adonde Carlo dicta un taller literario. Allí el profesor y una alumna protagonizarán un evento confuso que abrirá, para él y su esposa, las puertas de la angustia.

Una aventura que invita a ser recorrida, un espejo en el cual muchos lectores, tal vez, puedan verse reflejados.

Por: Gustavo García / La prensa