La cantante entró en los NFT y publicó algunas imágenes en sus redes sociales.

Shakira demostró su interés por el arte digital con la creación de “La caldera”, su propia colección de tokens no fungibles, más conocidos como NFT, una tendencia en el mercado del arte que crece en popularidad. El lanzamiento de esta colección, que fue anunciada por la cantante en sus redes sociales, es una colaboración con Bosslogic -el creador de los NFT- que se pondrá a la venta en la plataforma Markers Place. Una parte de los ingresos se destinará a la Fundación Pies Descalzos, creada por la artista.

“Me divertí tanto trabajando en mi primer NFT junto con @BossLogic e incursionar en este nuevo medio, y quería compartirla también con todos mis fans”, detalló en sus redes sociales junto a algunas imágenes.

Los NFT son activos digitales únicos basados la tecnología de la cadena de bloques -la misma que sostiene a las criptomonedas-, que, aunque pueden copiarse, solo tiene un original porque se crea un certificado digital de propiedad y autenticidad. Son documentos digitales que contienen metadatos que garantizan la autenticidad de la pieza virtual. Una especie de título de propiedad de un elemento que, aunque intangible, posee un valor determinado. Este contenido es único y los derechos de propiedad los tiene la persona que lo compro, aunque los derechos de autor seguirán en posesión del creador de la obra y que puede subirla en una galería que está online.

“La Caldera” de Shakira representa el mundo fantástico de Caloris, un lugar gobernado por mujeres en un paisaje intergaláctico mientras lidian con la llegada de visitantes amistosos y hostiles en un estilo retrofuturista. En las imágenes, la colombiana aparece como una especie de guerrera futurista. En una de ellas, llamada “Save me From Myself” (‘Salvame de mí misma’), está abrazada a su pareja, Josep Piqué, que también presentó hace unos días sus propios NTF.

Esta colección de la artista tiene cuatro piezas de audio originales, producidas por ella, que acompañan esta expresión artística digital donde los temas mitológicos se desarrollan en un mundo posmoderno colorido.

La pareja fue protagonista a principios de este mes en una de las playas españolas de Cantabria donde discutieron con un paparazzi. Según denunciaron desde una organización que nuclea a los fotógrafos, lo maltrataron de manera violenta y lo obligaron a borrar parte del material que había captado.

“En el momento que la pareja sale del agua se produce el incidente entre nuestro compañero fotógrafo y el séquito de dicha familia que abordan y rodean al fotógrafo, lo increpan, presionan e intimidan entre un grupo de más de 8 individuos, azuzándolo a gritos y violentándolo intensamente”, aseguró un comunicado firmado por la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Cántabros (APFC).

Según el texto, la pelea ocurrió cuando la cantante y el futbolista fueron captados por Javier Rosendo, del Diario Montañés, en la costa de la playa de Oyambre. La entidad sostuvo que el jugador fue el que una de esas personas, por órdenes de Piqué, le sacó la cámara y borró las imágenes todo “entre gritos, amenazas diversas y en una situación de inferioridad e indefensión del fotógrafo”.

“No pudo oponerse a los hechos ante el riesgo de que el altercado tomara tintes más violentos contra su integridad. Después, y manteniendo la sangre fría, hizo que la Guardia Civil tomara nota de los acontecimientos”, agregaron desde la entidad.

La organización que nuclea a los trabajadores de prensa opinó que “no se puede consentir que un periodista en el ejercicio de su trabajo sea atacado impunemente de esta manera” y que Rosendo estaba en un espacio público “lo que está perfectamente reglado el derecho que asiste a un profesional del periodismo de llevar a cabo su labor”.

En una entrevista con el programa La Sotana, el jugador contó: “Nos fotografiaron y ya. Fui a hacer surf porque estoy bien. Le dijimos al fotógrafo que no las hiciese pero fue su minuto de gloria”.

Fuente: Promoradio