Por John le Carré
Planeta. 304 páginas

A menos que aparezcan nuevos manuscritos perdidos, algo sumamente probable, esta novela póstuma será lo último que conoceremos de John le Carré, quien murió en diciembre de 2020. La escribió después de Una verdad delicada (que apareció en 2013) pero por algún motivo no la consideró digna de publicación. Antes de morir le pidió a su hijo menor, Nick Cornwell, quien también es novelista y firma con el seudónimo de Nick Harkaway, que la revisara y corrigiera para darla a conocer. De allí nació Proyecto Silverview.

Se trata en gran medida de una obra típica de Le Carré, situada ya en el siglo XXI. Una vez más se ha detectado una “brecha” en el “Servicio” de Su Majestad. Los encargados de contrainteligencia se ponen manos a la obra y no tardan en dar con el sospechoso. Esa es una de las líneas narrativas. La otra sigue a Julian Lawndsley, joven ex corredor de Bolsa en la City londinense reconvertido en librero de un pueblo en la costa inglesa. Sin proponérselo y sin darse cuenta al principio, Julian entablará algo más que una amistad con un pintoresco cliente del que nada conoce hasta que se vea demasiado envuelto en una trama de intrigas y secretos de Estado.

En el epílogo, Nick Cornwell aclara que la obra estaba concluida al momento de la muerte de su padre y que sólo requería de ajustes menores. También dice no comprender del todo los motivos que impulsaron a Le Carré a relegarla en beneficio de otros tres libros que sí alcanzó a publicar en vida. Son dos afirmaciones discutibles.

Pese a las revisión filial, la novela comunica la sensación de obra despareja, de boceto mejor iniciado que concluido. La presentación de los personajes y el planteo del argumento llevan la marca del creador de George Smiley pero generan unas expectativas que no satisface un desenlace más bien anodino. Eso mismo explicaría por qué terminó archivada.

También es posible atribuir su marginación, como en parte hace Nick Cornwell, a ciertas insinuaciones de la historia en las que Le Carré fue más lejos que de costumbre en su crítica a las maniobras imperiales de su país. Pasajes altamente verosímiles que denuncian conjuras en las sombras durante la guerra en la ex Yugoslavia o planes siniestros -luego realizados- previos a la segunda invasión de Irak, que son lo más inquietante de un libro que empieza por entretener pero que al final deja gusto a poco.

Por: Jorge Martínez / La Prensa